
Justo en la temporada alta, cuando hace más calor y estamos llenos de turistas que lo único que quieren es ir a Tacna, el Complejo Fronterizo peruano Santa Rosa, comenzó a aplicar el enrolamiento biométrico obligatorio a los viajeros, es decir, les toman las huellas dactilares a cada dedo, les toman fotografías, les piden de nuevo los datos, hacen las pruebas finales, etc.
Y eso significa que los alegres viajeros tengan esperas promedio de tres a cuatro horas en la frontera, sin que nadie pueda ayudarlos en medio de la pampa.
Llega a tanto el descontento que hasta los propios tacneños y especialmente el gremio del transporte de pasajeros levantó la voz. El presidente del gremio de colectivos que cubre la ruta Tacna–Arica, Javier Cabrera, dijo que era escandaloso que se produzcan desde muy temprano enormes filas y demoras de hasta cuatro horas en el complejo fronterizo por el nuevo registro de huellas y fotografías que ha generado congestión en plena temporada alta de turistas chilenos.
Agregó que esta frontera no puede compararse con otras del país: “Aquí llegan miles de personas al día, y en esta temporada alta el flujo se ha incrementado mucho, no es temporada para hacer este enrolamiento”. Cabrera recordó que desde diciembre se ha observado un incremento sostenido de turistas que llegan desde Arica hacia Tacna, lo que mantiene la demanda constante del transporte y genera congestión en la frontera.
El dirigente hizo un llamado a las autoridades para postergar la aplicación del sistema por al menos quince días o implementar medidas que agilicen la atención temporalmente. “No le demos este trato a los turistas. Démosles una buena bienvenida, que su ingreso a Tacna sea una experiencia positiva”, apuntó, recordando que la temporada alta beneficia directamente al comercio, restaurantes y hoteles de la ciudad.







