Viernes, Agosto 29, 2025
Policial

Fiscalía de Arica cortó tentáculo a banda peruana Los Pulpos experta en extorsiones

La Fiscalía local  logró condenar a O.G.T.R., como cómplice de varios delitos de extorsión, luego que en mayo pasado cumpliera funciones para identificar, vigilar, grabar e iniciar un primer contacto con agricultores y comerciantes del Valle de Azapa, quienes, luego de ello, comenzaron a ser amenazados por la organización criminal peruana denominada Los Pulpos, vinculada a delitos violentos y de extorsión.

La investigación de la Unidad de Inteligencia y Crimen Organizado de la Fiscalía, junto a la sección OS9 y el Laboratorio de Criminalística de Carabineros, estableció que el acusado prestó apoyo directo a esta agrupación, al identificar y registrar el funcionamiento y operación de estos negocios. Ello permitió que posteriormente otros miembros de la red comenzaran a enviar mensajes extorsivos a los teléfonos celulares de las afectados, exigiéndoles un pago mensual a la organización o de lo contrario serían víctimas de graves ataques contra su vida y propiedad.

El trabajo investigativo se inició tras recibir denuncias respecto de que comerciantes de los valles estaban siendo objeto de extorsiones y mensajes intimidatorios. Se desarrollaron diversas técnicas investigativas como toma de declaración, reconocimiento fotográfico, análisis de cámaras, de teléfono y vigilancias, que permitieron dilucidar la participación del acusado. Así, se estableció que entre los días 07 al 13 de mayo de este año, O.G.T.R., concurrió a cuatro empresas agrícolas del Valle de Azapa, donde solicitó contactos y realizó diversas grabaciones y labores de vigilancia, que le permitieron conocer la rutina de los trabajadores y propietarios.

A partir de ese momento, los afectados comenzaron a recibir mensajes extorsivos en sus teléfonos en los que se le exigía un pago mensual a la organización. Si no cumplían, serían víctimas de graves atentados a su integridad, a la de sus familiares, trabajadores y contra sus negocios. En las comunicaciones, enviadas desde números peruanos y chilenos, se exhibía el poder de fuego de la agrupación, mostrando diversas armas, como granadas de guerra, entre otras.

La Unidad de Inteligencia y Crimen Organizado presentó una serie de medios de prueba que permitieron condenar al acusado como cómplice del delito de extorsión en grado de reiterado y como autor del delito de grabación en recintos privados sin autorización. Fue condenado a la pena de 5 años de presidio en libertad vigilada.

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