Domingo, Mayo 9, 2021
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Pedrozo se transformó en leyenda: ex defensa de Arica murió en accidente automovilístico

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(Por Hugol).- José Félix Pedrozo está muerto. Y su partida duele en lo más profundo de la hinchada ariqueña. Tanto así, que si cerramos los ojos, aún podemos verlo imponiendo respeto en la defensa sanmarquina.

Guapo, valiente, fuerte e implacable  en la marca, por aire y por tierra, así recordaremos al histórico defensa central que los años 2012 y 2014 ascendió a Primera División con la polera de San Marcos de Arica.

En los dos ascensos logrados por los equipos dirigidos por el profe Luis Marcoleta, el  “paragua” Pedrozo fue parte de esa espectacular columna vertebral donde brilló con luces propias, junto al portero Pedro Carrizo, al volante Renato González y al goleador Joel Estay.

Sin Pedrozo, San Marcos no hubiese conseguido estos importantes logros. Su agresividad en la marca y su excelente ubicación en el campo de juego, sin duda, están a la altura de las atajadas de Carrizo; los pases entre líneas de Renato y los goles del “Carucha” Estay. 

El mejor líbero de la historia  

Por la forma en que defendió los colores de Arica; por los dos ascensos que logró en nuestra ciudad, y porque tenía ese qué sé yo, Pedrozo ha sido el mejor líbero que ha defendido los colores del Santo. Digo esto, con el respeto que  merecen, liberos de la talla de: René Jara, QEPD, campeón con Arica el año 81, David Allende campeón con San Marcos el 2007 y Matías “Matu” González campeón con San Marcos el año 2019.

“Se fue uno de mis jugadores regalones”, dijo el flaco Hernán Ibarra, entrenador que dirigió a Pedrozo en Antofagasta, y que el año 2010 decidió traerlo a San Marcos de Arica. Sin duda, Ibarra le regaló a la hinchada ariqueña la posibilidad de disfrutar de un futbolista que dejó una huella imborrable en la puerta norte de Chile.

No cabe duda, que el paraguayo Pedrozo fue un hombre agradecido del fútbol, amigo de sus amigos; al extremo que cuando ganó su primera estrella con Arica, fue a la casa del flaco Ibarra y le regaló su auto a modo de agradecimiento por haberlo traído a nuestra ciudad. Por su puesto, Ibarra no aceptó el regalo, pero hasta el día de hoy recuerda con emoción la calidad de ese Pedrozo inmortal, que seguirá vivo en el corazón de esa multitudinaria hinchada que lo aplaudió y vitoreó, en el estadio “Carlos Dittborn”.  

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